18.3.11

Arturo


Arturo no es rubio, tiene el pelo color amarillo que es muy distinto. tiene los ojos verdes gato y le falta media cola, lo cual le dificulta un poco el tema del equilibrio, por eso cuando lo llamo y anda por los techos, demora unos minutos en venir, ya que mide muchísimo cada salto que da. a mí me encanta observarlo en ese acto de medir cautelosamente todo, trato de aprender de él, pero es sabido que los gatos son superiores al ser humano. la cosa es que Arturo anda siempre medio tambaleando, sin embargo, se defiende bastante bien cuando pelea con los otros gatos del barrio, los motivos de la pelea son siempre los mismos: una chica.

dicen que las mascotas se parecen a su dueño, no me gusta mucho usar la palabra “mascota”, ni “dueño”, sobre todo en este caso, en el que que por intervalos, no se sabe quién es quién. de todas maneras voy a detallar algunas similitudes y diferencias entre Arturo y yo.

sé que el equilibrio no está considerado como uno de los famosos cinco sentidos, (aunque debería ser así) pero si lo fuera, a Arturo le faltaría uno de ellos, como a mí, que soy anósmica de nacimiento, o sea: no huelo, es la escandalosa herencia que me ha dejado mi padre en vida.

dicen que cuando te falta un sentido, hay otro que tenés más desarrollado, Arturo es sumamente sabio a la hora de elegir cómo dar el siguiente paso, en cambio yo, actúo por impulsos. (a veces, como dije, no se sabe quién es el gato) llevo la vida entera tratando de encontrar cuál es el sentido mío que haga balanza ante mi deficiencia, y muy probablemente muera sin descubrirlo.

la chica de Arturo es mayor que él y es bastante rea, siempre anda despeinada y con cara de rocanrol, a mí me cae bien por momentos, pero creo que un poco se abusa su generosidad, viene a visitarlo siempre a la hora de la comida o de la leche, lo cual me hace sospechar que está a su lado por interés, pero qué le voy a decir yo a Arturo, en temas de pareja no hay que meterse, uno siempre sale perdiendo. 

Arturo sufre a veces, yo me doy cuenta, cuando lo noto de capa caída y dormilón es a causa de ella, que suele pasar días y noches enteras sin dar señales de vida. entonces yo le hago un lugar en la cama, él viene, siempre despacio, pero viene, y se queda quieto conmigo. eso sí, ni bien siente el primer ruido en el patio, salta como leche hervida y ahí sí, va corriendo a buscarla olvidándose del daño y las posibles caídas en la maratón hacia el techito del galpón... es increíble que en esto seamos tan parecidos, mis promesas de olvido duran lo mismo que las de Arturo, hasta que llega una señal de madrugada, entonces el enojo es cosa de otro siglo y nada importa más que salir de la cama e ir en busca del amor, o algo parecido.

Arturo tiene, como todo el mundo, algunas manías, le gusta beber agua del florero, sobre todo si está sucia, aunque tenga su tachito lleno de agua fresca, el tipo va y toma del florero. come pasto y cada vez que uno se agacha a acariciarlo se pone panza arriba como si fuera un perro, eso es porque está muy mimetizado con Fidel, el can de la familia, a quien Arturo le roba comida abusándose del gigante, que lo mira sin emitir ni un gruñido, es que Fidel es puro corazón.

si está muy nervioso viene y te muerde los dedos de los pies, yo creo que eso es porque no puede prender cigarrillos, aunque a Arturo no le gusta mucho el tabaco, en cambio sí la marihuana, cuando uno le acerca el humo de un pucho pone cara de asco y mira para otro lado, pero si uno le tira el humo de la buena hierba cierra los ojitos y juraría que hasta se sonríe. yo no puedo crucificar al gato por estas manías, también tengo las mías, como poner la alarma del despertador siempre en un número impar, o revisar los botiquines de los baños ajenos en busca de aspirinetas para robarlas y comerlas. lo que me apena es que ya casi nadie tenga aspirinetas en su casa, el día que encuentre una tableta en el baño de un hombre, juro que me caso.

con Arturo tenemos conversaciones muy profundas. nadie lo creería, sinceramente, yo le hablo y él me responde, tenemos nuestros códigos, si maulla o llora o gruñe, yo ya sé qué quiere decirme, claro que, como todo buen consejero, no siempre me dice lo que quiero escuchar.

eso de que los gatos son un bicho infiel son puras habladurías, tendrían que verlo cómo viene a recibirme moviendo su media cola cuando llego a casa o cómo se me pone a ronronear al lado cuando estoy triste.

a veces, como ahora, se pone un poco caprichoso y perturba mi trabajo, yo creo que intuye que estoy escribiendo acerca de él y eso no le gusta nada, es bastante reservado. no para de saltar sobre el papel y me tironea la lapicera.

así que otro día que él no esté les cuento más… nos vamos a dormir, Arturo y yo, mientras escuchamos a Dolina.

13.3.11

hugo

él es eso:
un fenómeno metereológico
inédito,
algo que encierra
la tormenta y la sequía.
las mareas mareadas
y los huracanes,
los terremotos, los tsunamis,
el arco iris
y las lluvias de asteroides.
todo eso junto.
algo que lleva hache
y es sabido que hace ruido
pero claro,
no puede pronunciarse.





* el saludo viene con grietas: un día atrasado y con poema antiguo, raro en mí dirás, y sí, pero menos mal... en fin, es mi pequeño homenaje en tu día, ¡feliz cumple querido! estés donde estés y donde vayas a estar, que nunca te falte amor, salud y poesía!

16.2.11

Homenaje a Mario Benedetti por Daniel Sartori y Mariana Kruk.

http://www.youtube.com/watch?v=cRK78BzDcfM

te fuiste nomás,
una tarde de domingo
en un otoño apocalíptico.

dejaste sembrado el camino
con versos que florecerán para siempre,
¡pero ay! también, viejo tramposo,
tantas hojas en blanco tiritando.

¿quién va a abrigar ahora a la alegría?
¿quién va a defenderla de tantas heladas?

se avecinan espacios vacíos sin vos, Mario.
amasaré para siempre el sueño de un abrazo.

hoy quiero creer que sí hay un cielo,
y que en él, Luz, te tiende la mano.

17 de Mayo de 2009.

trabalenguas.

donde hubo fuego
hugo pasó.
donde hugo fue
hubo fuego.
fuego y hugo hubo.
fuego hubo dije.
hubo hugo,
ayer,
en mi corazón.

11.2.11

fino, filoso.

llueve sobre el asfalto,
fino, filoso.
vuelve mi sombra a casa,
hace rato que no importa
qué día de la semana es.
la ciudad sangra bajo el auricular
y yo sigo sin soltar
la esperanza de que vuelva
tu mano a mi cintura,
mi beso a tu lengua.
renguea mi corazón tu nombre,
cada vez más mojado,
doliendo sobre el asfalto,
fino, filoso.

30.1.11

y alguna prosa por ahí...


arrancaba septiembre y la noche se prestaba para manga corta, vos tenías esa camisa verde que te queda tan bien cuando no la tenés puesta. habíamos estado en tu cuarto, jugando nuestro juego, escribiéndonos, estábamos entrados en copas pero igual coordinábamos las bocas (eso siempre nos salió tan bien). escuchamos una música rara para lo que eran nuestros encuentros, nos habíamos reído mucho de eso. después, como yo tenía hambre, recalentaste unos fideos en la olla más sucia que jamás haya visto, tomábamos agua en tazas de té, por un momento me sentí como en Paris, como en Rayuela, y vos eras Oliveira.
hablábamos de la muerte, de nuestro final, yo no (te) tenía miedo, al rato éramos dos adolescentes ríendo nuevamente por la música, después nos poníamos serios y sosteníamos nuestras miradas fingiendo un gesto adulto, pero nos volvíamos a tentar, y la música y las carcajadas confundidas con los besos y unas ganas de llorar que: mejor me voy a mi casa. y vos: bueno.



ilustración: Francisco Alemán.

charla de balcón.

no es tu culpa
ni la mía.

te lo dije la noche
en que te conocí:

dios es un incompetente.

13.1.11

cortitos y al pie

situación







los dedos golpeando
la ansiedad en el vaso de whisky,
soledad tanguera sobre la mesa,
trompetas de fondo,
el deseo cifrado en la mirada azul.







libertad






un telegrama
y un pasaje de ida.

¡oíd el ruido!
al fin rompí las cadenas.





gallito ciego






fuera de vos no soy más que
un montón de huesos
jugando al gallito ciego,
condenada a palpar rostros
en donde nunca te encuentro.

10.1.11

explicación tardía del uso abusivo de la vincha.


me levanto con ganas
de no estar acá.
de viajar por el mundo,
de perderme entre marroquíes
de ver caer el sol tras las pirámides de Egipto
o simular ser una parisina
tomando la merienda
en la Torre Eiffel,
y comprar perfumes
aunque tenga anosmia
y comprar perfumes sea un acto ridículo,
la anosmia no se nota a simple vista,
puedo disimularla como hago siempre
que no tengo ganas de explicar
cómo viene la mano
y alguien dice qué rico aroma
y yo asumo con la cabeza
como si en verdad pudiera
compartir el comentario.
podría irme a Francia,
-tengo una boina de París- pienso,
me la trajo Damián aquel año
en que nos gustaba vernos seguido,
y me queda bastante bien dicen,
pero no sé hablar francés
lo cual es un verdadero problema.
me levanto con ganas
de no estar acá.
mis bostezos piden un
cambio urgente,
una noche que no sea predecible,
un cambio de vestuario,
un cambio de escenario,
un cambio de piel,
un cambio.
me miro al espejo
y pienso que el flequillo
me quedaría muy bien,
busco la tijera,
y sin pensarlo ni un poco
de un tirón podo todo aquello.
veo caer el pelo en la pileta
del baño,
veo caer el pelo,
irreversiblemente
veo caer el pelo,
qué hice, pienso en voz alta,
qué hice, qué hice, qué hice.
y aunque lo peine y lo estire y llore
el flequillo no cubre
ni dos centímetros de mi frente.
ahora es real,
ahora sí es real,
nada más cierto,
no quiero estar acá.
la próxima vez
que me despierte aburrida,
por favor,
que alguien me recuerde
que debo anotarme
en un curso de francés.

4.1.11

hay sol allá afuera.

hay sol allá afuera,
comentan los árboles,
las ventanas y la televisión.

hay sol allá afuera,
probá, quien te dice,
sea una buena estrategia.

hay sol allá afuera,
gritan los dolores que quieren secarse,
que creen todavía que pueden secarse.

hay sol allá afuera,
te susurra al oído la noche,
tendiéndote otra trampa.

28.12.10

noche sin balcón.


no hay nada místico en el pronóstico,
no habrá tinto medio pelo ni pelo entero,
no hay nada que parezca estar vivo en este cuarto,
no hay ansiedad en mi cenicero.
no hay vértigo en la bombacha violeta
que no vas a arrancarme,
no habrá hormigueo en mi lóbulo izquierdo,
ni dobles intenciones en mis uñas pintadas de rojo.
ni siquiera existe la opción de invocar a la suerte,
no hay dedos que cruzar.
no seré hoy compañía en tu pulmón de grillo,
no seré mañana motivo de un ensayo en tu cabeza,
ni escena cinematográfica con pañuelo blanco
en estación de tren.

sólo hay esta noche sin balcón,
este poema sin nosotros.

27.12.10

culpa y cargos

llego a casa
y el sillón oficia
de respirador artificial.

las ojotas en el suelo,
las patas sucias,
la cartera revuelta
y Ernesto llamándome
desde el mismo libro,
pidiendo que me arrime
a su espejo.

las horas que pasaron fueron inmensas,
un delirio de empedrados
ensañados con mi corazón,
una reunión de esquinas-trampera,
el almanaque quemando sus naves
conmigo adentro.

los papeles dejan en evidencia
el balance de otro año
que huye como rata por tirante.

asumo todo mi desorden,
no encuentro manera
de argumentar mi defensa,
ya no soy inocente.

con culpa y cargos
enciendo un cigarro,
urge la biografía musical.

suena entonces Descartes,
ya ni sé en quién pienso.

Arturo juega con mi lapicera
y quiero vino.

21.12.10

nota.

escribí llorando sobre el telefonito:
moríte,
olvidáte de mí,
tiré tu regalo a la basura,
ya no te espero más.


firmé con m,
con m de mentirosa.

18.12.10

vejez.

a estas horas,
la vejez es una araña,
que teje mansamente,
la peor de mis pesadillas.

10.12.10

6.12.10

pez


y si en el minuto pico
de mi hora pico de extrañarte:
te llamo,
no te asustes y perdona mi descuido.
a veces me olvido de tu no definitivo
y tengo tanta fe
que creo poder reconquistarte.
tranquilo,
sé ciertamente que mi nombre
está en tu olvido,
pero oír tu voz es un poco de agua,
un respiro,
para éste pez muriendo en tierra,
ya lejos de tu río.

31.10.10

un beso tuyo.

un beso tuyo. uno solo.
vení. sacáme del mundo.
aunque sea una noche.
cuanto te dije que quería
que no me resucitarás más
te mentí.
vení. resucitáme.
aunque sea sólo un segundo.
después la muerte valdrá la pena.




* Daniel Sartori le puso música y lo cantó alguna que otra vez en cierto bar que ya no existe.

21.9.10

abriendo juego

y un día,
en la función repetida de esa barra,
aparecieron tus ojos
como dos dados recién tirados.

así viniste,
como quien ignorando
la discordia de los terceros,
entra sin pedir permiso
y acierta el dardo.

así hubo tu mirada,
decretando el insomnio,
cantando envido.

8.9.10

currículum vitae


hoy me pidieron que entregue un currículum vitae para la empresa que ya está trabajando conmigo hace meses, una burocracía ridícula, como todas las burocracías. la cosa es que llegué a casa y descubrí que en mi computadora no había ningún archivo de currículim vitae, cuando compré mi computadora nueva pensé que esos tiempos horribles habían terminado, que sólo iba a guardar en ella poesía e intentos vanos de novelas, pero no. tuve que armar un currículm nuevo con datos poco precisos, tengo una capacidad increíble para borrar todo aquello que me jodió los días. hace un rato terminé, mañana deberé imprimir y llevar el currículum más falso de la historia para que forme parte de un archivo aburrido.
después me puse a pensar en las cosas que realmente deberían estar incluídas en una hoja de vida, me puse a pensar, ni más ni menos, que en las cosas me gustan de este mundo. levantarme a la mañana y preparar el mate en soledad, poner la canción que está sonando en mi cabeza y sentarme a matear en la mesada de la cocina mientras la escucho. todos los días me levanto con una canción en la cabeza, a veces pasan días y días y la canción es la misma, van cambiando según los estados de ánimo, pero lo primero que hago todos los días, antes de ir al baño y lavarme los dientes es poner, bien alto, la canción que amaneció en mi cabeza. me gustan las canciones, mucho, y me gustan distintos estilos de música, paso de la trova cubana al rock and roll parando en todas las escalas, aunque ayer y hoy sólo he escuchado la canción que me mostraste en un rincón de tu casa-cuarto, ese lunes tan lindo que parecía lluvia.
me gustan las calles con adoquines, muy especialmente las de San Telmo, y la lluvia decidida, sé que ya lo dije, pero es preciso dejarlo bien en claro, amo tanto la lluvia, mirar el cielo cuando amenaza con venirse abajo y sentir toda esa maravilla dando su función ante mi insignificancia.
me gusta el invierno, mucho, me encanta que haga frío.
me gustan las cosas cotidianas en las que casi nadie repara, el sonido del corcho cuando se destapa un vino tinto, mojar el pan en el tuco, quedarme en el agua hasta que se me arruguen los dedos de las manos, el segundo exacto en que llego a casa después de un día inmenso como el de hoy y me saco las zapatillas, el ronroneo de mi gato, el chocolate blanco y la menta.
mi día preferido de la semana es el jueves.
me gusta caminar por Buenos Aires mirando para arriba, hay otra ciudad allá, pero pocos lo saben. me gusta mirar el reloj parado de plaza Congreso, me gusta mirar los relojes parados en sí, imaginar qué día de cuál año se habrán detenido, me gusta pensar que un reloj parado no implica la muerte de nada sino más bien todo lo contrario, marcan el tiempo detenido en un momento justo, y es eso lo que vuelve al momento eterno. me gusta pensar que los relojes detenidos señalan citas importantísimas, besos que todavía son, que serán para siempre.
me gusta cuando suben músicos al subte para hacer “una que sepamos todos”, aunque me apena un poco que haya tanta gente gris que olvidó cómo era escuchar o aplaudir.
me gusta el tabaco en el cordón de la vereda, remojar los pies en la pileta las noches de verano, la marihuana en la terraza de casa mirando al cielo, el desorden de papeles, comprar libros usados, mirar por la ventana del colectivo e ir contando las patentes capicúa que encuentro en el camino.
me gusta mucho un tanque de agua que descubrí hoy en forma de O.V.N.I en una casa por Barracas, me gusta que exista gente que haga un tanque de agua con forma de O,V.N.I, quiere decir que el mundo no está tan loco como parece.
me gusta sacar fotos, y me gustan mis fotos, aunque yo no sea una profesional como vos. pienso que las fotos y los relojes detenidos funcionan de maneras muy parecidas.
me gustan estos días en que estoy tan optimista y ando por vez primera sin estrategia alguna, me gusta escribir esta especie de reivindicación de currículum vitae y dártelo a vos, porque los de la empresa no entenderían nada.
creo que todos los currículum vitae deberían tener estos datos. porque son éstas las cosas que se deberían tener en cuenta de las personas, después de todo … ¿a quién le importa a cuántos trabajos he renunciado o en cuántos idiomas sé decirte que sos lindo?

5.9.10

postal sin vos.


desde acá
la ciudad parece una postal,
y acaso lo sea.

gélidas autopistas,
la panorámica vista
del siglo después.

(malditos edificios,
cómo hacen para sostener
tanta hermosura.)

un cuento de ventanas
que no me pertenecen,
una canción que desconozco.

un campo de batalla
después de una guerra
en la que nadie ganó.

un silencio de iglesia sin fe,
miles de departamentos
en los que no hicimos el amor.






escrito en agosto de 2009.

fe de erratas, un año después: miles de departamentos (menos uno)