finalizando el mundo
y ya ves, sigue girando.
tantas sentencias
para este corazón
y ya ves, sigue latiendo.
cuando fue la última uva
hubo un gran silencio,
pero también hubo respiración.
después el viento, como siempre,
fuera de vos no soy más que
un montón de huesos
jugando al gallito ciego,
condenada a palpar rostros
en donde nunca te encuentro.
el desvelo se
desprende de la lluvia.
la ansiedad piromaníaca
y sus víctimas:
pestañas, cigarrillos,
canciones, yerba.
tu nombre enquistado
en mis papeles.
mis ojos clavados
en el teléfono.
mis ojos abiertos
de par en par.
nada puede ser peor a éstas horas,
dan patadas las 13:48 hs. en la oficina
más apestosa del universo entero
y sé que aunque cite a Benedetti
no vas a venir a mancharme con papel carbónico.
andarás por ahí supongo,
libre como el viento libre que elige soplar
en otras regiones lejos, tan lejos
de éste corazón chorreando tinta.
andarás por ahí supongo,
arroz con leche sin leche,
bandera del abismo dónde caigo,
esquina sin posibilidad de encuentro,
tanguito que te canto: angurriento.
andarás por ahí supongo,
girando como gira una tortilla,
repleto de margaritas que te dicen: sí,
escondiendo la sortija,
lamentando no lamentarlo,
encogiéndote de hombros,
seguro de tu suerte.
andarás por ahí supongo,
enamorando mujeres
porque ese es tu oficio,
rompiéndoles el alma en pedacitos,
porque ni siquiera, ni siquiera,
soy exclusiva en eso.
Octubre de 2006