19.8.13

otro cristal



últimamente creo encontrarte en un montón de hombres. caminando por Florida, esperando el 24 en Lavalle, haciendo cola para sacar entrada en el Gaumont o pidiendo esos Lucky que saben a pasto en un kiosco. y ésto, después de generarme temblor en todos los músculos, epilepsis sanguínea, estrangulación en el estómago y una breve parálisis pulmonar, termina siendo, a fin de cuentas, algo bueno. que nunca seas, digo.
antes hubiera considerado que esta sucesión de “casi vos” era un gualicho perverso, una puesta a prueba innecesaria de mis signos vitales, una hijaputez del destino.
y si bien, los efectos colaterales de la posibilidad de encontrarte siguen siendo jodidos, sucede algo extraordinario, algo que nunca pensé que pasaría. que de pronto existan tantos tipos parecidos a vos, que se paran como vos, o tienen un perfil confundible con el tuyo, o el mismo corte de pelo o fuman la misma mierda, me hizo cambiar el cristal: vos sos vos, eso no se discute, pero también podrías ser cualquiera.

13.8.13

signos



el verso que no puedo resolver,
los versos que sí he resuelto
y que están en la computadora
cagándose de risa,
el golpe de suerte que no llega,
los golpes que no logro esquivar y duelen.
las ansiedades desbordando el cenicero,
el país engripado,
con fibra verde marcada en un mapa
la ruta de otro viaje que no pudo ser.
el frío del tren en invierno,
el metro cuadrado en que me estanco,
los signos del desastre,
la boca de él que no me besa.

4.8.13

el puntito verde



tu imagen en la pantalla
de una red social
me enreda,
toda tu belleza
me enreda,
se me nubla la vista
te juro,
quedo lela.
está ahí
intermitente
el puntito verde que 
me habilita
y deshabilita a 
hablarte,
abro la ventana
al divino botón,
sólo para ver
como venís
y te vas,
venís
y te vas.
odio al puntito
verde ese,
puntito puto,
puntito cínico
que se entretiene
en vano conmigo
como si en verdad
yo pudiera
dirigirte la palabra.
por eso escribo,
por que no sé   
hablar.
pero si supiera
te preguntaría
adónde vas
cuando te vas,
qué volvés
cuando volvés,
con quién hablás
mientras no hablás
conmigo.
eso,
las cosas importantes
de la vida:
¿te gusta la lluvia?
¿el chocolate? 
¿la menta?
¿cuál es tu uva preferida?



29.7.13

de la galera y más adentro






de la galera tantas bocas,
y más adentro el cuchillo
con el que mataría
por un beso tuyo.

12.7.13

lo mejor del amor

I

lo mejor del amor
es la respiración
boca a boca.


II


lo mejor del amor
es tener tantas hojas en blanco
para escribir tu nombre
y hamacarme en él.


III


lo mejor del amor
es estar soñando con vos,
despertarme en mitad de la noche
y tenerte al lado.

sos la realidad,
superándolo todo.


IV


lo mejor del amor
sos vos.

7.6.13

el pulover verde



acomodar el placard es una tarea que disfruto, pongo música y le doy soga a mi neurosis: doblo todo bien prolijo, apilo las prendas por color, tipo de tela y frecuencia de uso.
estaba en eso hoy, chocha. cuando de pronto desde lo profundo del rincón de los abrigos recibí el zarpazo.
ahí estaba, esperando agazapado mi descuido, haciendo estallar mi frivolidad femenina en pedacitos; el pulover verde.
encontrarlo fue toda una excursión a nuestro pasado. cómo me gustaba repetirlo en nuestras salidas, su cuello bote me permitía en el momento que yo quisiera mostrarte un hombro con facilidad. era mi anzuelo infalible para recibir tu beso, para que me dijeras que ya tenías ganas de ir a dormir.
era mucho más que una simple provocación, era un lenguaje que teníamos, algo tácito que habíamos creado sin darnos cuenta, poniéndonos de acuerdo, el pulover verde, vos y yo. esa cosa tan de otro planeta que era nuestra forma de comunicarnos, algo que nadie entendió nunca y que yo hace rato dejé de intentar explicar.
el pulover verde hoy volvió a taclearme, pasaron diez años ya. soportó mudanzas y convivió con otros pulóveres que han ido pasando por su costado, es todo un vitalicio en mi armario. mentiría si dijera que está viejo o gastado o apelotonado. para él parece no haber pasado el tiempo y en verdad quizás así sea, quedó fuera de juego desde que vos y yo decidimos dejar de hablar en plural. no fui capaz de volver a usarlo. ni siquiera pude probármelo para testearme en el espejo.
no podríamos soportar, ninguno de los dos, que no arrimes tu beso, que no nos digas que el lugar es un embole, que mejor volvamos a casa, que la verdadera fiesta está ahí. 

22.5.13

preguntas


“Y el portazo sonó
como un signo de interrogación”

Joaquín Sabina.


volvió a quedar el cuadro
despoblado de colores,
la soledad a las sábanas,
el insomnio a la inútil leche tibia.

¿quién pagará la cuenta
tan salada de lágrimas,
o gotas de lluvia,
o tinta gastada
en boletos de colectivo?

¿quién puede olvidar
porque así es debido?

¿cómo le digo a la poesía
que basta,
que otra vez metimos la pata,
que no habrá trementina
ni fiesta, ni madrugadas ingrávidas,
ni vos y yo descalzos
bailando un vals?

21.5.13

desencuentro


desconozco el uso de
esa cosa mitológica
que algunas personas
llaman paraguas,
así fue que este temporal
me encontró como tantas
otras veces, desprevenida.
se velaron las fotos que no
llegamos a sacarnos,
se cayó el árbol
donde íbamos a tallar
las iniciales del buen cuento,
pasó tan rápido el tren
que no me dejó siquiera
pedir los tres deseos.
bajo el puente de siempre
queda el desconsuelo,
el desencuentro con uno mismo,
tu nombre y la poesía,
ardiendo en un único alarido.

28.4.13

vos dormís

mientras los relojes se aceleran
y en las casas de las personas
se enfrían las tazas de café
que quedaron sin ser tomadas,
Buenos Aires es un espectáculo
donde todos corren por inercia,
cada mediodía la 9 de julio
se convierte en el escenario
de la maratón de los almuerzos diarios
donde en tiempo record se degluten
pebetes de jamón y queso,
y apenas si alcanzan los minutos
para un cigarro,
todo sea porque a fin de mes
el señor Mc. Donalds los ponga
en la foto del cuadro.
mientras el asfalto se agita
y los perros pasean al paseador,
y los gatos, que son los más vivos,
observan todo desde las terrazas,
los chicos toman los colegios,
y en la tele, ¿cuándo no?
alguien nos quiere tomar el pelo,
la vecina se indigna con el chino
porque no le alcanza el dinero para el aceite
y el chino no sé qué cosa dice -en chino claro-.
pero en resumen nada de fiado.
mientras los trenes aplastan almas
y los bancos comercian ilusiones,
las tías viejas tejen sus bufandas
y sus opinones acerca del último
escándalo de la farándula.
mientras los tacheros se putean entre sí,
y pasa otro sesenta por tu ventana:
vos dormís,
y yo creo encontrarle la lógica
a esto de que vivas al revés del mundo,
mientras el día se sucede
y la palabra utopía se olvida en masa:
vos dormís.

y yo, que te sé dormido,
bellísimo, al margen, intacto,
no puedo evitar sentir un gran alivio,
una fortuna, un egoísmo.

otro de la lluvia y nuestros desencuentros


llueve en Buenos Aires,
es Abril, pero parece primavera.
pedaleo por Carlos Calvo
y la oportunidad parece estar escrita.
te pongo un mensaje avisando
que estaré pasando
por tu esquina en breve,
que si estás, me paso.

no puede fallar,
es una gran tarde,
estoy contenta,
los Stones me anuncian
la llegada de colores,
tengo el viento a favor,
todos los semáforos me dan verde
y mi vestido está empapado,
lo cual es motivo suficiente
para imaginar escenas de amor
donde te resulto irresistible.
pienso en llegar a tu casacuarto,
ya puedo saborear el café
que vas a preparar para los dos,
ya quiero sacarme los borcegos,
ya secarme en tu abrazo,
hablar de nada, llenarnos de todo,
empatarnos la siesta.

llegando a Jujuy
ya ni siquiera Mick suena.
la fantasía peligra
pero automáticamente la resucito,
soy una verdadera especialista en eso,
pienso que quizás saliste a buscarme,
que en cualquier momento
te me hacés visible,
ganándole como siempre a la lluvia
la pulseada de bellezas.

en Santiago del Estero
tu silencio me baja de un hondazo,
giro la cabeza a mi izquierda
dándote el último changüí,
pero tampoco estás en la puerta.
trago saliva,
ya conozco ese gusto
a desilusión pastosa.

después nada,
la 9 de Julio,
Constitución apocalíptica,
y la puta ironía de
tu respuesta llegando
cuando ya estoy
tan lejos que no importa.

sos adicto al delay
que se empecina
en que me dejes pasar de largo,
en que te pierdas de mí,
hecha sopa o lluvia,
pedaleando hasta vos
con todo este amor
sin guardabarros.