de oficio: arder
30.5.12
fin
28.5.12
tan poquita lluvia
14.5.12
Taganga
11.5.12
Medellín
que en medio de tanta primavera
crecerían, también, los edificios.
puedo verlos, alzando la punta
de sus pies en un intento bastante
cercano de alcanzar el cielo,
tratando de dejar abajo,
bien abajo,
todo aquello.
pero cae la noche
y el cerro se enciende
de estrellas o plegarias.
aunque te tapes la cara
para que no te vean llorar,
ese dolor es parte
de tu dignísima identidad.
28.4.12
confortable
que les marcaste,
mientras el viento pasea
por los azules más turquesas
que conocí.
cae el sol,
musicalmente
hacés caer el sol.
lejos está este poema
de ser etéreo.
vos orquestás el paraíso
y yo,
con los pies nunca
tan en la arena,
me decido.
Playa Blanca, Islas Baru, 18 de abril de 2012.
2.4.12
Hasta la última uva se presentará en Colombia.
21.3.12
divago
ni llamaste para ver si
necesitaba algo,
¡tenía tantas respuestas
para darte!
sonaron las 16:30
y el silbato no supo a recreo
sino a fin de un partido insípido.
camino por la ciudad,
me miro en una vidriera,
hoy también me arreglé para vos.
divago.
pienso que podría
encontrarte en esta esquina.
no sé si vivís por el centro,
no sé si tenés un cliente por acá,
¡en realidad sé tan poco de vos!
pero pienso
que podría encontrarte.
pienso que todo
puede ocurrir en Buenos Aires,
cualquier tipo de magia,
cualquier maravilla,
incluso que coincidamos
en Rodriguez Peña y Sarmiento.
incluso
que me quieras.
20.3.12
currículum II
sé que no tengo
un currículum muy alentador que digamos;
mi negación a los paragüas,
una ansiedad que es promesa fija de banquina,
un corazón disparador, disparado,
un amor de aquellos, con cicatriz en la rodilla,
días desbolados, noches desveladas,
una discografía esquizofrénica,
alergia al tilo y a la histeria,
el protocolo nonato,
y cierta atracción por todo lo inflamable,
son algunas cosas que no suman demasiado.
pero vos me gustás,
así de simple,
y así de tanto.
y aunque
sé que no tengo
un currículum muy alentador que digamos,
podrías evaluarlo.
11.3.12
lo que debí decir
5.3.12
llueve
llueve arriba y debajo de las nubes,
en el asfalto, sobre los edificios,
en tu balcón repleto de cactus
como mi jardín, donde también llueve.
desesperadamente, con furia,
buscando en los rincones
una respuesta más o menos razonable,
inundándolos.
llueve sobre el perro
que me mira con pena
y por suerte, no pregunta.
llueve en las botellas
que dejamos vacías
y se han vuelto a llenar
de lluvia.
llueve afuera del colectivo
y adentro lluevo yo;
lluevo con toda la cara,
tengo la nariz, la boca,
el ombligo todo llovido
o llorado, que no siempre
es lo mismo,
pero ocurre hoy uno de esos casos
en que se confunden las letras,
la materia, el significado.
llueve el mundo que se viene abajo
como yo sin tu abrazo.
no me sueltes, te pedí,
que si me soltás, me caigo.
y desde ese golpe a esta mañana,
pasaron ya diez años.
me miraste con ojos
de Libélula anunciando
y me envolviste,
no me sueltes, pensé,
no me vuelvas a soltar,
pero no pude pedir.
una gota cayó sobre mí,
dos, tres, cuatro.
me fui nomás,
renga, despeinada,
llovida o llorada.
29.2.12
estás volviendo
la puerta y eras vos.
Fito Paez
estás volviendo,
venís con tu barba rala
a instalarte en mi pecho
y cavar mi tumba.
estoy naciendo,
sólo para que
me vuelvas a asesinar.
28.2.12
de Hasta la última uva
que dice: no te extraño.
PALA.
el tabaco un día de lluvia,
el tinto con cerezas,
Buenos Aires de noche,
los bares casa,
los bares templo,
los bares hotel alojamiento,
los tanguitos en Almagro,
la pizza con amigos
y quiero vale cuatro.
las canciones que son parte,
que me parten,
ese gallego tan porteño,
tantos poetas,
tantas guitarras,
pero sobre todo tu ojos,
son algunas de las cosas,
por las que vale la pena,
que el mundo siga
dando vueltas.
24.2.12
ahora que sé tu nombre
lo entiendo todo,
esos efectos
descabellados,
eléctricos,
alucinógenos
que generas en mí.
ahora que sé tu nombre,
se cae de maduro.
“había una vez …”
arrancaban los cuentos
cuando era chica,
y ahora de grande,
las cosas no cambiaron
en absoluto,
los cuentos buenos,
pero de verdad buenos,
siguen arrancando con hache.
la puta madre,
si algo faltaba, eso era,
saber tu nombre.
ya no hay nada
que pueda hacer,
sonrío y me pierdo.
hoy va a llover.
14.2.12
poema para un 14 de febrero
días perversos
tan molestos como tu hueco
en mi cama ahuecada
por tu no-vos.
y me lo sé de memoria,
Cupido ya no te flecha.
pero en cambio se entretiene
clavándome tu nombre
en las costillas.
no hay desencuentro
sin encuentro posible.
no hay nada.
ángel roñoso. basta.
24.1.12
Poema
donde las haches griten
rebelándose con amor y sangre.
tu nombre y el Poema
como la posdata eterna.
Poema madrugada
donde siempre vuelvo,
donde te extraño
y me extraño.
Poema cuarto de mala muerte,
Poema media luz,
agua en tazas de té, Poema sed,
fideos recalentados, Poema hambre.
Poema la ropa perdida
en tu habitación laberinto,
llama Poema, llaga Poema,
lugar donde estamos intactos
y boca a boca los papeles sobran,
Poema temporal, Poema atemporal,
mi única manera de tenerte
en el presente, el Poema.
15.1.12
la misma piedra
dando inicio a la luz.
dijo “vino” como
quien dice “abracadabra”.
la primavera instalada
y los pies prontos al vuelo.
“salud” dijo,
y acercó su boca.
mi corazón redondo, redundante
no pudo más que reincidir.
9.1.12
cuando el amor se acaba
cuando el amor se acaba
todo sabe a domingo, a neblina,
dan ganas de marcharse
o desaparecer,
se parece a viajar en tren
hacia el sur cuando llueve.
cuando el amor se acaba
sabe a desierto
a punto muerto a paréntesis,
todos los colores son
otra variante del gris,
todas las canciones
cuentan la historia del fin.
cuando el amor se acaba
sabe a copas rotas
y uno siempre tan descalzo.
cuando el amor se acaba
se parece a un pijama encarnado,
al desconcierto frente
a un libro de bioquímica,
a la tele encendida
sin programación,
a la caída del sol.
y uno se encuentra solo
ante el todo.
solo de soledad,
solo otra vez,
solo. en singular.
4.1.12
silviocidio
llueve y cuesta la noche
sin la posibilidad de tu ruleta.
-chau- dije
cuando debí morderme la lengua.
“fin” escribí en tu buzón
como una ametralladora.
una sola luna bastó
para el arrepentimiento.
ahora resta putearme en los espejos,
morir de canciones autobiográficas
y de estupidez.
27.12.11
cíclicos
a escuchar guitarras a los bares,
a tantos tantos bares fuimos,
y al biorsi de querusa,
y al descaro respondiendo
“no estamos haciendo nada”
mientras nos golpeaban la puerta
los envidiosos de siempre.
entonces había que ir
a las paredes oscuras
y a las no tanto,
de ansiosos nomás,
de pólvora,
por no aguantar una hora de bondi,
y nunca faltaba una sirena
y un cana que quisiera
encerrarnos por hormonales,
pero tus canciones como coima
sólo funcan conmigo.
ya nos arrastramos
por el asfalto ardido de verano,
ida y vuelta a la resaca
de Si Bemol a Pasteur 11,
desde Retiro Ramal Mitre
a tu cama y a otras camas
que nos prestaban o usurpábamos
como dos refugiados de guerra.
fuimos al cariño y al odio,
por intervalos algunas veces,
y otras, las mejores, las más desquiciadas,
eran flor de fiestas las qué armábamos
con los sentimientos todos juntos
en el lapso de una semana.
ya fuimos al silencio
y sobre todo al ruido,
al reproche y a los portazos,
a la lluvia fuimos hasta la redundancia,
y al paso del tiempo
¡mierda, nene, cómo fuimos!
un lustro después acá estoy,
es lunes y me toca jugar de local,
en plaza Dorrego te espero
y fumo para tratar de calmar
lo que se agita adentro,
llegás: el pelo más corto,
la barba eficaz,
la sonrisa cantada
del que sabe cómo terminará su noche.
nos abrazamos,
¿qué otra cosa hacer sino?
tenemos los codos en carne viva
de tanto borrar despedidas,
nos vimos el hueso,
y los dos sabemos que
nada de lo que digamos
hoy debe ser tomado en serio,
o sí, quizás no haya verdad más
grande que vos y yo,
rodando, cíclicos, por Buenos Aires,
por el amor, por la noche.
19.12.11
con un tango de fondo
en Almagro siempre
con un tango de fondo.
esta necesidad de vos
se desata bestialmente.
toda tu ausencia juntita ahí,
en mi vaso de cabernet sin hielo,
en los azulejos del baño,
en la gorra que pasa el cantor.
la mesa redonda con las mismas jetas,
laburantes de la nostalgia, del desamor.
tienen, como yo, la vejez en la mirada,
la tos sufrida, las cartas (mal) marcadas,
los porotos que no suman,
tienen ellos, como yo, un corazón que no sana.
siempre lo mismo.
en las madrugadas, siempre.
siempre lo mismo para
que después llegue el sol
olvidándose el olvido en otro barrio.


