1.10.14

habitación 405

alcé las barreras
de mi humanidad
y decidiste cruzarlas,

como un viento
irrespetuoso
abriste todas mis ventanas,

como la vida
cuando canta “presente”
y no hay manera de silenciarla,

derramaste tu amor
sobre la tinta
de mi espalda.

al final
el conserje
estaba en lo cierto:

de normal
esa habitación
no tuvo nada.

1 comentario:

  1. Anónimo3.10.14

    ¡Es un deleite leerte!
    A poemas de amor...Mariana Kruk.

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